Este vestido es de los que generan conversación. Y tiene motivos para ello.
El verde militar es uno de esos colores que combinan con prácticamente todo sin esfuerzo: terroso, sofisticado, natural. Pero aquí no se queda solo: las palmeras bordadas en verde ácido irrumpen sobre él con una energía tropical que lo cambia todo. No son un estampado que con el tiempo pierde definición, son bordados en hilo con relieve, cosidos a mano en el tejido, que van a durar tanto como el vestido. Y están por delante y por detrás, porque nos gusta cuidar los detalles a 360°.
La estructura tiered en tres niveles es lo que hace que este vestido favorezca a tan distintas siluetas: el corte empire bajo el busto marca en el punto más estrecho del torso antes de que la tela empiece a fluir y ampliarse progresivamente en cada nivel. Sin ceñirse en caderas ni en ningún otro sitio incómodo. Solo ese movimiento fluido y femenino que queda tan bien al caminar.
El escote cuadrado enmarca las clavículas con una geometría que es atemporal y muy favorecida, y los pequeños volantes en los hombros añaden feminidad sin caer en el drama: sutiles, delicados, en su punto justo.
Ponlo con sandalias planas y sombrero de paja para un día de terraza o playa, con sandalias de tacón dorado para una boda de jardín, o con botines y chaqueta de cuero si quieres darle un giro más urbano e inesperado. Es un vestido con muchas vidas.