Si ya conoces nuestro vestido verde militar con palmeras, este es su hermana de paleta cálida. Misma arquitectura que funciona tan bien, diferente energía.
El marrón chocolate es uno de esos colores que envejecen de maravilla: sofisticado, terroso, atemporal. Aquí se combina con el naranja de las palmeras bordadas en hilo que cubren el torso y la falda distribuyendo el color con ritmo y criterio. Arriba, los volantes bicolor en los hombros: una capa marrón interior que asoma bajo una capa naranja exterior, creando esa profundidad tridimensional que en movimiento se abre y se cierra mostrando las dos capas. Un detalle que en reposo ya se ve sofisticado y en movimiento se vuelve especial.
La estructura tiered en tres niveles hace que el vestido favorezca prácticamente a todas las siluetas: el corte empire marca bajo el busto en el punto más estrecho antes de que la tela empiece a fluir y ampliarse progresivamente. Sin ceñirse en caderas ni en ningún otro sitio. Solo ese movimiento fluido y femenino que queda tan bien al caminar.
El escote cuadrado amplio enmarca las clavículas con una geometría que lleva décadas siendo favorecedora sin que nadie le haya encontrado el pero, y el algodón con elastano hace que todo acompañe cómodamente desde la mañana hasta la noche.
Ponlo con sandalias planas y bolso de rafia para una boda de jardín, con tacones dorados para una cena, o con alpargatas para una terraza de verano en la que quieras ir perfecta sin parecerlo demasiado.