El negro resuelve casi todo en un armario. Esta polo lo resuelve con mucho más estilo que la mayoría.
El bordado mandala en blanco en los hombros es el detalle que la define: geométrico, con ese aire bohemio que funciona igual de bien en la oficina que en el fin de semana, y ejecutado en hilo de calidad sobre el negro con ese contraste limpio que tanto sienta bien. No es un bordado que grite, es uno que se nota cuando te acercas y que hace que la gente pregunte de dónde es la camiseta.
El cuello polo con botones le da estructura y ese punto más arreglado que la diferencia de una simple camiseta. Llévalo cerrado para un look más formal y definido, o ligeramente abierto si prefieres algo más relajado. Esa pequeña decisión cambia bastante el resultado.
El algodón con elastano hace el resto: se adapta sin apretar, transpira bien en verano, no se arruga y vuelve a su forma después de cada lavado. Una de esas telas que cuando la encuentras en buena calidad no quieres otra cosa.
Con pantalón de pinza y mocasines para la oficina, con vaqueros blancos y zapatillas para el fin de semana, o con falda midi y sandalias para una comida informal. Funciona en los tres casos y en bastantes más.