Una camiseta blanca siempre tiene un sitio en el armario. Esta tiene además un motivo para ser la primera que coges.
El escote tipo collar es uno de los más favorecedores que existen: alarga el cuello, enmarca el rostro con una línea limpia y sienta bien prácticamente a todas las siluetas. Aquí, ese escote lleva una tira de strass en todo su contorno que brilla con discreción cuando la luz le da, nada recargado, nada estridente. El mismo detalle se repite en las mangas, creando coherencia y ese acabado cuidado que se nota en los detalles pequeños.
El resultado es una camiseta que puedes llevar a la oficina metida por dentro de un pantalón de pinza, al fin de semana con vaqueros y zapatillas, o a una cena con pantalón elegante y tacones, y en los tres casos vas arreglada sin haber pensado demasiado en ello. El strass hace el trabajo de los accesorios sin que tengas que añadir nada más.
El algodón con elastano es opaco, respira bien y no se arruga prácticamente. Una camiseta que te la pones directamente del armario y está lista.
El blanco combina con todo, eso ya lo sabemos. Pero este tiene ese punto extra que lo hace diferente.